Así es! A diferencia de las mujeres, los hombres producen esperma toda su vida, pero este sí envejece y cambia. A partir de los 40 o 45 años, la calidad del semen experimenta una disminución progresiva y alteraciones concretas: [1, 2, 3]
- Mayor fragmentación: El ADN de los espermatozoides tiende a fragmentarse y romperse más fácilmente, lo que puede reducir las probabilidades de lograr un embarazo.
- Alteración en el ARN: En 2026, estudios genéticos revelaron que el ARN de los espermatozoides cambia con los años; de hecho, algunos tipos de ARN se alargan en lugar de acortarse, alterando la información que se transmite.
- Pérdida de movilidad: Los espermatozoides van perdiendo su capacidad para nadar (movilidad) y pueden presentar más formas anormales (morfología).
- Cambios en el volumen: Aunque el volumen del líquido eyaculado se mantiene casi igual, la proporción de espermatozoides vivos disminuye de manera continua.
Si bien un hombre mayor puede seguir siendo fértil, la edad paterna avanzada puede incrementar ligeramente el riesgo de abortos espontáneos o de ciertas condiciones en los hijos. Puedes consultar más detalles sobre este envejecimiento celular en el artículo de Genotipia, o aprender más sobre la anatomía y fertilidad masculina.


